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terça-feira, 18 de novembro de 2014

Edith Piaf apresenta Atahualpa Yupanqui a Paris e ao mundo

Yupanqui e Piaf, encontro de duas lendas da música mundial
A uns dias atrás eu comentava com amigos sobre este encontro grandioso, que reuniu dois dos maiores pilares da musica universal. A diva da chanson francaise Edith Piaf e o cantor popular-folklórico argentino Atahualpa Yupanqui em Paris. Quando eu estive naquela cidade, comprei um box com a coleção completa das canções de Edith. Sua obra é muito extensa e num belo dia acompanhado de um bom Tannat Viejo Stagnari do Uruguai, ouvia atentamente um dos CDs, entre uns tragos e a canção "Milord", me deparo surpreso com uma música raríssima a qual Atahualpa acompanha Edith no violão. Fiquei de queixo caído, pois não tinha relato dessa gravação em lugar algum, pesquisei e nada. Conheço profundamente a obra do artista argentino, tanto em livros como em sua discografia e este tema em duo ainda não tinha escutado ou ouvido falar. Conversei com amigos portenhos e surenhos que também não conheciam, mas estava lá nos créditos do álbum. Algo que talvez tenha saído só na França ou neste box especial. Só sei que me sinto privilegiado por ter este disco. A verdade é que Edith convidou Don Ata a participar de um show seu em Paris, e terminou-o apresentando ao mundo. Abaixo o depoimento de Yupanqui sobre este encontro na casa do grande poeta Frances Paúl Eluard e o cartaz daquela apresentação histórica. Melhor degustar ouvindo e com um bom vinho é claro.


O cartaz da histórica apresentação
"...A principios de 1950, en la casa de Paúl Eluard, Edith Piaf lo escuchó tocar la guitarra y lo invitó a compartir un recital.
En 1949, después de unos recitales por países comunistas, hizo un alto en París donde conoció a los poetas franceses Aragon y Paul Eluard. Con Aragon no simpatizó pero con Paul Eluard se estableció una amistad basada sobre una gran estima recíproca. Un día, Eluard le dijo: “Esta noche ven con tu guitarra, te voy a dar una sorpresa”. Y fue efectivamente una gran sorpresa cuando vio entrar al departamento del poeta a Edith Piaf, que estaba en el apogeo de su carrera.
Cuando la Piaf lo escuchó, quedó deslumbrada y le preguntó: “¿Dónde trabajas?”, a lo que Don Ata le respondió: “En ninguna parte, ya me voy, ya me voy a mi país.” Algo emocionada, la cantante francesa replicó en voz alta una especie de orden y súplica: “No, París tiene que escucharte. Ven mañana a las 8 al Athenée con tu guitarra. Te mandaré el auto al hotel.” Al día siguiente, cuando el secretario de Edith Piaf vio que Yupanqui vivía en un hotelucho de ‘pulgas numeradas’, como él mismo decía, le contó sorprendido a la cantante.
"Ella, en esa época, estaba en su mejor momento y llenó París de carteles con una publicidad muy original que decía: 'Edith Piaf cantará para usted y para Yupanqui'. Fue un gesto maravilloso de su parte. Ella estaba en la cima de su carrera y quería compartir conmigo un espectáculo. Conmigo, que era un negrito que se escondía detrás de su guitarra".

Don Ata saboreando 
seu mate
Aquella noche del 6 de junio de 1950, Edith abrió el recital y cantó más de veinte canciones, para luego tomarlo de la mano y presentarlo al público. “Les presento a Atahualpa Yupanqui, un músico de mucho talento, a quien dejo cerrar el espectáculo. Quiero que lo escuchen como lo merece”, dijo la cantante ante un público sorprendido y curioso. Luego de interpretar sus zambas y sus milongas, el cantautor argentino recibió los aplausos más conmovedores de su vida.
Alargando su estancia en la ‘ciudad luz’, pocos días después firmó un contrato con Chant du Monde, y la Academia Charles Cros lo distinguió entre 350 artistas de todos los horizontes al otorgarle el Primer Premio al Disco Extranjero. En ese mismo año dio más de 60 recitales en toda Francia.
“Casi cuarenta años después, en 1989, con muchas idas y venidas, la ciudad luz y Atahualpa ya se tuteaban, había un mutuo entendimiento. En 1989, cuando se celebró el Bicentenario de la Revolución Francesa, hacía unos años que Atahualpa había sido nombrado 'Caballero de las Artes y de las Letras de Francia'. Entonces, desde el Ministerio de Cultura le encargaron una cantata para tan trascendental fecha. A la cantata la tituló 'La sagrada palabra' y allí decía:
"Nosotros, los del cabello lacio y el rostro de bronce, los hijos de la pampa y la montaña, decimos gracias Francia, por señalar un día el camino de la libertad".



(fragmento em espanhol do depoimento de Daniel León - Fonte)